martes, 16 de noviembre de 2010

La doña se desquicio, ella vestía a los muertos en la morgue del pueblo, un día decidió que su mente tomaría un viaje por lugares inexplotables, donde la carne no llega, decidió conjugarse ella sola con verbos desconocidos, un viaje de ruleros y pantufla solo eso llevaba en la bolsa del mercado. En el escote, en medio de sus tetas, encontró un pañuelo de tela viejo, lo levanto como bandera en su éxodo. Se convirtió en una viajera despojada, en una ausente de la materia, en una transeúnte de la nada.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Cuando queremos conservar una idea y hacer que se expanda en nosotros, através de nuestra columna viajando por la medula, esa idea se vuelve cáncer en nuestras acciones nos ciega, nos destruye, nos anima a saltar al vacío y a explotar contra el cemento.

Las ideas no se matan
Son las victimarias
Un poco de rabia se envuelve en el espinazo, los ojos se llenan de colores. Corremos para llegar al río, para silenciar y escuchar… no hay nada mas, solo uno con la nada solo la nada con lo que resta de uno, volver a mirar atrás y volver a encontrar lo que nos aferro alguna vez a algo mas allá que el solo sentir nuestra transpiración correr, las uñas crecer el pelo caerse, los ojos moverse o el olor divulgar. Solo un tiempo mas en el río con la rabia en el espinazo solo un tiempo mas con la boca llena de hollín, unos momentos unos segundos para rescatarnos salir con una bocanada de aire de montaña. Y seguir enfurecido con los ojos ceñidos con los labios ahogados y coagulados. No quiero ser vejado por mi mismo
Casi angelado, con olor ciruelo, con manos de piedra y pelo de siervo, con la piel teñida del color de un elefante, poco amigo del baño y de las coyunturas sociales, odioso de lo que lo rodea y áspero en su sexo, opuesto a la luna y al sol, nacido en el las brumas de un canal, casi ciego y sin mucha habla, transcurre su tiempo entre paja y paja casi todo un ángel.
Si nos disolvemos en un cigarro, para encontrarnos escondidos en los arbustos.

viernes, 9 de abril de 2010

Fui cuidadoso al dejar de escuchar.

Con las yemas presionaba el borde de la silla

La explosión en mis entrañas se hacia evidente

¡Cállate animal!, deja de acariciar mi sombra con tus melosas palabras

Solo con los sentidos cerrados te puedo tomar del cuello

Duele pero no se acaba, te desencanto mientras crujen mis dientes

Respiro tu humo y escupo hollín.

Respiro aire exhalo silencio…

Se ha producido un error en este gadget.