viernes, 5 de noviembre de 2010

Casi angelado, con olor ciruelo, con manos de piedra y pelo de siervo, con la piel teñida del color de un elefante, poco amigo del baño y de las coyunturas sociales, odioso de lo que lo rodea y áspero en su sexo, opuesto a la luna y al sol, nacido en el las brumas de un canal, casi ciego y sin mucha habla, transcurre su tiempo entre paja y paja casi todo un ángel.

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