viernes, 5 de noviembre de 2010

Un poco de rabia se envuelve en el espinazo, los ojos se llenan de colores. Corremos para llegar al río, para silenciar y escuchar… no hay nada mas, solo uno con la nada solo la nada con lo que resta de uno, volver a mirar atrás y volver a encontrar lo que nos aferro alguna vez a algo mas allá que el solo sentir nuestra transpiración correr, las uñas crecer el pelo caerse, los ojos moverse o el olor divulgar. Solo un tiempo mas en el río con la rabia en el espinazo solo un tiempo mas con la boca llena de hollín, unos momentos unos segundos para rescatarnos salir con una bocanada de aire de montaña. Y seguir enfurecido con los ojos ceñidos con los labios ahogados y coagulados. No quiero ser vejado por mi mismo

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